A Lucas no le gusta el chupete. Ahora ya me he acostumbrado pero al principio me tenía un poco inquieta, la verdad… ¿un bebé sin chupete? ¿Y qué iba a hacer yo para calmarlo? ¿Y con todos los chupetes que le tenía comprados? ¡Hasta uno con su nombre grabado que le había comprado la yaya (o sea, mi madre)! Tan empeñada estaba yo en lo del chupe (no me preguntéis por qué absurda razón) que le fui comprando de todas las formas posibles, de gota, de cereza, anatómico, más grande, más pequeño… Pero nada, él es más de cordones. Que sí, que sí lo he escrito bien, he dicho cordones. Cordón que pilla, cordón que se mete en la boca. Da igual de dónde sean, de un zapato, de una capucha, de una chaqueta, alguna cuerdecita que cuelgue de algún juguete, o los cinturones de las batas también le sirven… Mamá, a cada uno le relaja lo que le relaja (me diría el pobre si supiera hablar). Así que nada,  después de unos cuantos meses con los chupetes, cadenas de chupetes y guardachupetes  pululando por casa, bolsos ,etc., lo he asumido y los he guardado todos.

No me ocurrió lo mismo con los dos mayores. R1 y D2 estaban enganchados a sus chupetes todo el día. Cada uno tenía por lo menos 5 o 6, y como perdieran uno les compraba otro, para que no tuvieran menos de 5, por si acaso (veenga vaale, llamadme exagerada, aunque a mí me gusta más que me digan previsora). ¡Ah! Y por supuesto en la cuna, a la hora de dormir, les ponía sus 5 chupetes alrededor de ellos, por si se despertaban en mitad de la noche, “cazaran” un chupe sobre la marcha y siguieran durmiendo (veis como soy previsora…;)?). El caso es que iban creciendo, ellos seguían enganchados a sus chupes y había que ir pensando en la forma menos traumática de desengancharlos…septiembre 08 035

Os cuento el método que usé, con el que mis hijos dejaron el chupete de un día para otro sin traumas:

Yo quería que cuando empezaran el colegio esta fase la tuviéramos superada, así que el momento que elegí fue la noche de Reyes del año en que les tocaba empezar el cole. R1 es de enero, así que dejó el chupe con 3 años. D2 nació en junio, por tanto a él le tocó dejar el chupe con dos años y medio, pero eso no fue ningún problema.

Como ya os he dicho, el momento elegido era la Noche de Reyes. El día más mágico de todo el año para un niño (y por suerte, para algunos mayores). Los peques a esa edad no se acuerdan muy bien de lo que les ha ocurrido hace un año (la noche de Reyes anterior), así que podía moldear un poco la historia… Las dos semanas anteriores estuve explicándoles que todo lo que habían oído era cierto. Habían tres Reyes Magos que aquella noche les dejarían muuuuchos regalos que les encantarían, pero que a cambio, les teníamos que demostrar que estábamos tan contentos y agradecidos que les íbamos a dejar nuestros chupetes para que se los llevaran a otros niños más pequeños… Aquella noche, antes de acostarse, R1 y D2 colocaron sus chupes junto al vaso de agua y las galletas que les preparamos a los Reyes y a sus camellos para que recuperasen fuerzas para seguir su viaje… Y… et voilà! Al día siguiente se despertaron sólo pensando en sus juguetes y no volvieron a preguntar más por sus chupes. ¿Por qué? Pues porque ya sabían que se los habían llevado los Reyes Magos (aixx, si es que tienes unas preguntas mamá…).

Y de verdad que fue así de sencillo, sin traumas, sin fases y sin métodos especiales. Eso sí, muy importante: guardar los chupes en sus cápsulas del tiempo, o tirarlos, o esconderlos muy muy bien, pero jamás de los jamases, volver a recurrir a ellos.

Espero que os pueda servir de algo mi experiencia ¡Ya me contaréis después de Reyes!

¡Besazos mil a tod@s!

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