Ya hacía tiempo que el cuerpo nos pedía una escapadita… y qué mejor que hacerlo en familia y a respirar aire puro.

Así que aprovechando que eran justo las fechas en que el cerezo florecía, no quisimos perdernos el espectáculo y allá que nos fuimos.

Llegamos el viernes a lo que iba a ser nuestro “centro reurálgico” del fin de semana. Un acogedor bungalow de piedra y madera en el Camping Río Jerte ubicado en Navaconcejo, un pueblo enclavado en pleno corazón del Valle del Jerte (provincia de Cáceres).

Bungalow

La situación del camping nos venía estupenda, ya que Navaconcejo entraba dentro de una de las rutas que aconsejan en Turismo Valle del Jerte para ver la floración de la zona.

Ruta lineal

Llegando al camping, ya pudimos empezar a disfrutar desde la furgo, de las hermosas vistas que nos esperaban el fin de semana.

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Y del camping os puedo contar que los bungalows estaban genial. El nuestro de 60 m2, con chimenea, leña gratis y totalmente equipado. Eso sí, no hay que olvidar llevarse de casa sábanas y toallas. Del bungalow teníamos acceso directo a una preciosa piscina natural con agua cristalina, bien fresquita y césped (una pena no haberla podido disfrutar por las fechas que eran). Además, en sus instalaciones también cuenta con parque infantil y pista polideportiva (esencial si vas con niños algo más grandecitos) y piscina de obra (las de toda la vida). Por poner un pero, y pensando en el verano, me faltó ver piscina para los más pequeños. Ah! Y no quiero olvidarme del personal del camping que fueron muy amables en todo momento.

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Así que el viernes lo pasamos tranquilitos y por fin pude disfrutar de los momentos de paz que tanta falta me hacían… .

El sábado aprovechando que eran las Fiestas, después de levantarnos y desayunar tranquilamente, fuimos a Cabezuela del Valle. Un pueblo precioso situado a pocos kilómetros de Navaconcejo. En él pudimos disfrutar de un agradable paseo por sus calles, ver el río Jerte, divertirnos con los bailes regionales y matar el gusanillo con unas buenas migas por gentileza de su Ayuntamiento.

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Más tarde, y siguiendo la ruta, decidimos comer en Jerte. Y después de una buena sobremesa, volvimos a la furgo para subir al Puerto de Tornavacas (final de la ruta), situado a una altura de 1.250 metros y desde el que se puede disfrutar de unas bonitas vistas observando todo el valle. Allí arriba hay puestos donde puedes comprar productos típicos de la zona y eso sí ¡hace un frío que pela!

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El domingo fue otro día de relax. Después de levantarnos y desayuntar unas deliciosas torrijas, decidimos rebajar dando un paseíto andando del camping al pueblo de Navaconcejo, disfrutando de los bellos paisajes de la zona; lo completamos con un aperitivo y un rato de parque, para que los niños se divirtieran.

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Y acabamos nuestro finde comiendo en el Restaurante del camping Abrasador Río Jerte, que lamentablemente, no os puedo recomendar.

Lo que sí recomiendo 100% es visitar la zona del Valle del Jerte. Ya sea en la época de floración (no hay una fecha exacta pero suele ser de finales de marzo a principios de abril y suele durar unos 10 días), donde se puede disfrutar del espectáculo que ofrecen los más de millón y medio de cerezos plantados en el valle, que al estar florecidos simulan un gran manto blanco impresionante para el visitante. O más adelante, para la cerecera (hasta junio), donde se pueden degustar muchas variedades de cerezas y picotas y os puedo asegurar que son las más ricas que he probado. Así que si todavía no lo conocéis y podéis escaparos unos días, ésta es una muy buena opción.

Y esta ha sido nuestra cortita pero reconfortante escapada. Espero no tardar tanto en contaros la próxima.

Besazos mil.

El Baúl de Lucas