¡Buenos días! Escribo este post desde la pelu (Y vosotr@s me diréis… só friki ¿qué haces con el portátil en la peluquería?) Es lo que tiene venir siempre a mi pelu de confianza… que me siento como en casa, y como tenía bastante trabajo que adelantar, pues aquí que me he venido a echar el rato, jeje. 

No tenía pensado escribir sobre esto, de hecho, no tenía pensado cortarme el pelo. Esta mañana tenía cita en la pelu para, como cada mes y medio, teñirme para taparme las dichosas canas, que parece que cada mes se multiplican de forma exponencial.

Y como siempre, mi Feli:

– ¿Te vas a cortar el pelo?

– Pues no tenía pensado…

Y Paco ha apostillado…

– Podrías donarlo…

Y se me ha encendido la lucecita… ¿Por qué no? ¿Para qué quiero yo el pelo? Si total, me va a volver a crecer… Hay muchas personas que seguro lo necesitan más que yo. ¡Hecho! Paco, corta. 

Las cosas hay veces que tampoco hace falta pensárselas tanto, se hacen y punto. Sobretodo si merecen la pena. Os cuento un poquito cómo hay que hacer si queréis donar pelo.

Según dónde lo vayáis a enviar, cada organización tiene sus propios requisitos, pero por normal general:

1.- La longitud mínima que se necesita para poder trabajar con el cabello y poder hacer una peluca son 20 cm.

2.- Aceptan cabello no sólo natural, sino tratado químicamente (tintes, mechas, permanentes…) y por supuesto da igual que sea liso, rizado u ondulado.

 Existen peluquerías solidarias por todo el país donde podéis dejar vuestro mechón de pelo y ellos se encargarán de enviarlo a la central de, como es mi caso, Mechones solidarios.

Y así de fácil ha sido. En mi caso me llevé el mechón de pelo a mi casa porque en mi pelu no lo recogían. Lo envolví en papel para que no cogiera humedad y al día siguiente lo llevé a una peluquería solidaria de mi población.

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A veces escucho a chicas o mujeres diciendo que jamás se cortarían el pelo, como mucho las puntas, que menudo trauma cogerían o qué drama sería. Dramas son otras cosas, señoras mías…

Espero con esta entrada haberos dado un empujón a más de una y que os animéis a donar pelo. Merece realmente la pena y no cuesta nada.

Un beso fuerte.

El Baúl de Lucas