Vaya por delante que ni soy ni quiero ser ejemplo de nada. Entiendo que cada divorcio es un mundo, unos más traumáticos que otros. De hecho, me he pensado mucho si escribir sobre este tema, pero al fin y al cabo este es mi rinconcito y digo yo que puedo escribir de lo que me apetezca… Además, si una sola frase de las que redacte le viene bien a una sola persona, ya me doy por satisfecha.

El papá de R1 y D2 y yo, estamos separados.

Fue cuando los niños contaban con 4 y 3 años respectivamente. ¿Demasiado pequeños quizás? No lo creo la verdad, los niños tienen una capacidad increíble para adaptarse a las situaciones, incluso puede que cuanto más pequeños más fácil les resulte.

Recuerdo que tuvimos reuniones con las tutoras de los niños. Personalmente no me preocupaba si por aquel entonces aprendían las vocales, los colores o lo que tocara. Lo que realmente me preocupaba era saber de su comportamiento en clase, si les habían notado algún cambio, si estaban más rebeldes o más tristes.

¿Respuesta? No habían notado absolutamente nada. 0 traumas. Mis hijos seguían siendo niños felices.

Podéis imaginaros la sensación de tranquilidad y satisfacción que me recorrió todo el cuerpo. Seguro que a su papá también.

 ¿Cómo hemos conseguido que todos estos años, pese a nuestras obvias diferencias, nuestros hijos sigan siendo niños felices?

Creo que nuestro secreto ha estado en la palabra RESPETO. No a nosotros mismos, que también, principalmente RESPETO A NUESTROS HIJOS.

En mi caso, el respeto a mis hijos abarca muchas cosas…

1.- Nunca les he mentido. Desde el minuto uno supieron lo que ocurría en casa. Lógicamente, no es lo mismo explicar una situación de divorcio de unos padres a un niño de 4 años que a un niño de 10. Pero si alguien conoce a mis hijos soy yo, y  supe perfectamente cómo explicarles la situación sin mentiras para que ellos la entendieran y no se hicieran películas equivocadas en su cabeza.

Con esto no quiero decir que haya que explicarles TODO. Hay temas que son exclusivamente de la relación de los padres, y los niños no tienen por  qué conocerlas, ni siquiera escucharlas. Pienso que los peques tienen que seguir con sus mismas preocupaciones, el colegio, los amigos, sus actividades… nada de preocupaciones nuevas que no les corresponden.

2.- Nunca les he hablado mal de su padre (y me consta que tampoco les han hablado mal de mí). ¿A caso me metería con los padres de algún amigo o alguien al que aprecio? ¿Entonces, cómo voy a hablarles mal de su padre a las personas que más quiero? Eso sería hacerles daño deliberadamente.

3.- Sus padres están separados, sí. Pero eso no quiere decir que no tengan derecho a ver alguna vez a sus padres conversar, reír o incluso hacerse una foto con ellos. Parecerá una tontería, pero me entristecía mucho la idea de que por el hecho de que  nosotros nos hubiéramos separado cuando eran tan pequeños, ellos ya no pudieran tener una foto junto a sus dos padres.

Captura

4.- Respetamos las decisiones del otro y cada uno manda en su espacio. Si no nos pusimos de acuerdo de casados… difícilmente nos pondremos de acuerdo de separados, jeje. Pero entiendo que mis “normas” no van pegadas a mis hijos. Por ejemplo, en mi casa sólo juegan a videojuegos los fines de semana. En cambio con su padre, si les da tiempo después de los deberes, también pueden jugar los días que están con él entre semana. Y esto es lo que hay, en mi casa, en mi espacio, mando yo, pero no puedo pretender que mis normas también las acate su padre. Él tiene las suyas propias (y tampoco me gustaría que me las impusiera).

5.- Cuando hace falta, somos un frente. La verdad es que no me puedo quejar, son niños buenos y respetuosos. Pero si en algún momento he notado que, por ejemplo, se me despistaban en el tema del cole… he cogido el teléfono, he llamado a papá y cuando han visto que hacíamos equipo y les dábamos los mismos argumentos han respondido fenomenal y en seguida. Yo creo que ver a sus padres, unidos en temas personales de cada uno de ellos, aunque fuera para darles un tirón de orejas, les ha aportado seguridad.

Y bueno, tampoco pretendo hacer un manual. No estoy capacitada para ello y para eso ya están los orientadores o psicólogos, que son los verdaderos expertos y los que pueden ayudar mucho a los peques a enfrentarse a nuevas situaciones familiares. Son sólo algunas de las cosas que me han servido para que mis hijos, aun siendo hijos de padres separados, sean niños felices y sanos mentalmente.

Por encima de las diferencias, las cuestiones económicas, los rencores de los adultos…tiene que prevalecer siempre el AMOR y el RESPETO a LOS NIÑOS. ¿Qué os parece?

Besazos mil mis bauluker@s!!!

Y ya sabéis… os veo por la web .

El Baúl de Lucas